Iglesia de San Pedro Apóstol

Citada a comienzos del XVI, muy probablemente tendría su origen en una edificación de la época de la repoblación, que sufrió con la presencia de las tropas comuneras en 1520 y fue sustituida definitivamente por el edificio actual en el tercer cuarto del XVI. Situada en un emplazamiento privilegiado, en la Plaza Mayor, el exterior, realizado en ladrillo, se muestra muy sobrio con su planta regular solo rota por la sacristía situada en el primer tramo de la nave del Evangelio.

Citada a comienzos del XVI, muy probablemente tendría su origen en una edificación de la época de la repoblación, que sufrió con la presencia de las tropas comuneras en 1520 y fue sustituida definitivamente por el edificio actual en el tercer cuarto del XVI. Situada en un emplazamiento privilegiado, en la Plaza Mayor, el exterior, realizado en ladrillo, se muestra muy sobrio con su planta regular solo rota por la sacristía situada en el primer tramo de la nave del Evangelio.

Adosada en el extremo de la nave de la Epístola de la cabecera, dispuesta para que los presbíteros pudieran asistir a los actos públicos de la plaza se construyó una llamativa balconada.

Se presenta con tres cuerpos separados por unas pronunciadas cornisas. El bajo es liso, estructurado en dos cuerpos por pilastras. El cuerpo central abre dos huecos rectangulares de acceso, estructurados con otras tres pilastras decoradas con cajas. El remate es un hastial con dos ventanales y el escudo de San Pedro.

Obra destacada

Capilla Mayor

Monumento

Iglesia

Estilo

Renacentista Mudéjar
Bien de Interés Cultural (BIC) 4/11/1997

Propiedad

Arzobispado de Valladolid

Datación

XVI

Citada a comienzos del XVI, muy probablemente tendría su origen en una edificación de la época de la repoblación, que sufrió con la presencia de las tropas comuneras en 1520 y fue sustituida definitivamente por el edificio actual en el tercer cuarto del XVI. Situada en un emplazamiento privilegiado, en la Plaza Mayor, el exterior, realizado en ladrillo, se muestra muy sobrio con su planta regular solo rota por la sacristía situada en el primer tramo de la nave del Evangelio.

Citada a comienzos del XVI, muy probablemente tendría su origen en una edificación de la época de la repoblación, que sufrió con la presencia de las tropas comuneras en 1520 y fue sustituida definitivamente por el edificio actual en el tercer cuarto del XVI. Situada en un emplazamiento privilegiado, en la Plaza Mayor, el exterior, realizado en ladrillo, se muestra muy sobrio con su planta regular solo rota por la sacristía situada en el primer tramo de la nave del Evangelio.

Adosada en el extremo de la nave de la Epístola de la cabecera, dispuesta para que los presbíteros pudieran asistir a los actos públicos de la plaza se construyó una llamativa balconada.

Se presenta con tres cuerpos separados por unas pronunciadas cornisas. El bajo es liso, estructurado en dos cuerpos por pilastras. El cuerpo central abre dos huecos rectangulares de acceso, estructurados con otras tres pilastras decoradas con cajas. El remate es un hastial con dos ventanales y el escudo de San Pedro.

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La magnífica torre, de más de 70 metros de altura, está dividida en 5 cuerpos separados por bandas de azulejos y decoración animada por pilastras de ladrillo. Su remate es un pequeño cuerpo ochavado con cúpula bajo chapitel, modelo repetido en muchos templos del territorio.

El interior denota un evidente estilo renacentistas de estética mudéjar en su planta de salón y alzado, articulado con arcos de medio punto apoyados en pilares cuadrados que soportan bóvedas de crucería estrelladas en clara reminiscencia de estética gótica, propia del momento en el que se diseñaron las trazas del edificio.

La distribución espacial de tres naves divididas en tres tramos, cabecera poligonal y sacristía en el primero de los tramos de la nave del Evangelio. En los pies, en la nave del Evangelio, bajo un piso alto para colocar un órgano se sitúa el baptisterio, con una pila lisa de formas modernas. En el centro de los pies se abre un espacio que acoge un coro bajo.

Su catálogo monumental es muy cuantioso y de buena calidad, fruto del mecenazgo de varios siglos aportado por familias importantes, donaciones particulares y piezas llegadas de otros templos desaparecidos.

De entre todos sus retablos destaca el retablo mayor, de clara estética romanista. Fechado en 1603, atribuido el diseño al ensamblador Cristóbal Velázquez y la escultura a Francisco del Rincón con participación de Juan Sáez de Torrecilla.

Su estructura, perfectamente adaptada al espacio en 3 cuerpos, 5 calles con banco y ático, muestra en el centro la imagen del patrono del templo, San Pedro, mientras que el resto distribuye una serie de escenas en relieve de la vida y pasión de Cristo junto con estatuas de diferentes santos principales de distintas órdenes religiosas como Santo Domingo o San Francisco, los Evangelistas y Padres de la Iglesia.

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