Villavicencio de los Caballeros

La actual población de Villavicencio tiene un remoto origen en el que los restos arqueológicos nos permiten remontarnos a la época de las segundas invasiones bárbaras, cuando grupos vacceos se establecieron en este territorio.

La continuidad del emplazamiento en época romana también se constata, pudiendo identificarse en sus alrededores la evidencia de la vía romana que Antonino señalaba en su trazado desde la actual Becilla de Valderaduey en dirección sureste.

El nombre de Villavicencio, recogido en diferentes documentos como Villa Vicenti señala un núcleo destacado en la época de la repoblación altomedieval como un punto estable en el que los herederos de Vicenti fuesen tomando cierta importancia en época de las clásicas ocupaciones de territorio libre y yermo a través de la “Presura”, la forma más típica de asentamiento, en un momento en el que tras el paso de los musulmanes en diferentes épocas, desde Tariq y Muza hasta Almanzor, los pobladores de estas tierras intentaban tener nuevas oportunidades.

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La historia medieval de Villavicencio es bien conocida gracias a la gran documentación conservada y los continuos estudios que han aprovechado esta circunstancia histórica. Importante enclave de población en la frontera, siempre convulsa, entre el reino de León heredero del de Asturias y el más reciente de Castilla, tuvo la particularidad de estar bastante dividido entre diferentes enclaves que rodeaban a la Villa Vicenti y a la propiedad de sus tierras entre las heredades laicas de diferentes familias importantes y el monasterio de Sahagún.

El intento de establecer población que pudiera estructurar el territorio y asegurara población, permitió a los habitantes que los poderes de uno y otro lado le adjudicaran diferentes cartas pueblas y fueros, auténticos vertebradores de la independencia y gobierno propio, asegurando derechos frente a los grandes poderes medievales de la época. Se constatan entonces los entregados por el rey de León, el abad de Sahagún o el rey de Castilla en 1044, 1088 (cuando pasa a manos castellanas con la ocupación de Alfonso VIII) o 1221, siendo el fuero entregado en este año uno de los más destacados de la época por su amplitud y complejidad.

Todas estas vicisitudes han dejado una serie de evidencias patrimoniales particulares y distintivas en la actual población de Villavicencio, con su apellido de “los caballeros” ganado con el devenir desde la baja Edad Media, cuando incluso la dependencia de los poderosos Enríquez, los almirantes de Castilla los llevan a principios del XVI a enfrentarse por los derechos de la villa con el Duque de Benavente, representante de la influyente casa de Alba.

Ya en la alta Edad Media los documentos recogían una figura importante en la zona, el abad de un establecimiento monástico, Vincemalo, localizado en la fuente Motarraf a escasa distancia de la población, junto a la fuente a la que se llega por “el camino del monasterio”.

Los monjes benedictinos de Sahagún establecieron un priorato de monjas, muy posiblemente para asegurar sus derechos en la zona tras las distintas vicisitudes adversas por las que pasaban en su emplazamiento leonés y que les llevó a la fundación del vecino monasterio femenino en Sahagún. Este edificio, hoy arruinado, supone un ejemplo de establecimiento monástico original digno de estudio.

Un hijo del pueblo apareció en escena en el siglo XVIII, Don Cayetano Francos y Monroy, que estableció un mayorazgo en la villa y que ha dejado uno de los mejores palacios de Tierra de Campos, hoy también amenazando ruina.

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