La Seca

Población importante en la historia, que ha seguido los designios de otras del entorno, marcados por la jurisdicción del enclave en diferentes épocas históricas.

Como testimonio de su presencia destacada en el pasado se encuentran su desarrollo urbano y la gran cantidad de monumentos que aún se mantiene en un muy buen estado de conservación.

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Su nombre debe derivar de un espacio entre lagunas o lavajos esporádicos resultado de épocas de gran pluviosidad.

Desde el punto de vista documental aparece citada por primera vez en el año 1265 como parroquia dependiente de la abadía de Medina del Campo. A partir de este momento, la pujanza de la villa medinense y sus beneficios jurisdiccionales hicieron que la Seca fuera integrada en la Comunidad de Villa y Tierra de Medina del Campo.

En ella descansó Felipe II en su viaje a las cortes de Tarazona el 20 de junio de 1502 tal y como informa el cronista Cock en su jornada de Tarazona.

El 3 de septiembre de 1520 se encontraron en la sacristía de la iglesia de Nuestra señora de la Asunción los capitanes comuneros Juan de Padilla, Juan Bravo, Luis de Quintanilla y Juan de Zapata.

A partir de aquí la información histórica sobre la villa continúa brillando por su ausencia, siendo únicamente citada en documentos oficiales de carácter económico o jurídico, como el nomenclátor de Floridablanca que la cita en 1785 como villa de realengo.

Este proceso histórico se asemeja al que siguen otras poblaciones como Nava del Rey que tuvo un desarrollo en el tiempo muy similar.

El siglo XVIII fue un buen período para la población, en la que se amplió y reformó parte de su patrimonio y se llevaron a cabo diferentes construcciones importantes como la iglesia de la Orden Tercera, el Ayuntamiento o el Pósito.

PATRIMONIO HISTÓRICO – ARTÍSTICO

Arquitectura Civil

El primer elemento que destaca en La Seca, dentro de lo que supone su patrimonio histórico, es el desarrollo urbano de espacios porticados y casas de imponente construcción con blasones, figuras decorativas a base de dibujos realizados con los propios materiales como los ladrillos formando arcos variados y elementos funcionales en las estructuras de las edificaciones como las balconadas o los espacios de acceso a los propios edificios.

Este panorama supone a la vez todo un catálogo de los linajes más destacados de la población como los Bayón o Cantalapiedra, además de suponer un medio de conservación de edificios importantes como el reseñado pósito o las posesiones de funcionarios importantes como la casa del escribano Francisco Gómez de Bonilla o la del doctor Pedro Martín Moyano, fiscal de la Inquisición en Valencia y el reino de Aragón.

Pero ni mucho menos son las únicas casas que conservan este tipo de elementos referidos, sino que los escudos se reparten por multitud de fachadas, lo que aporta un cierto pedigrí al urbanismo de La Seca.

Habría que añadir el edificio del Pósito, un buen ejemplo del siglo XVIII, que tiene bajo su planta principal un espacio porticado de paseo abierto a la plaza de España en la que se sitúa el Ayuntamiento. Se trata de un espacio amplio y recogido, distribución muy típica del urbanismo barroco.

Patrimonio Perdido

La Seca se caracteriza por mantener un amplio patrimonio arquitectónico muy bien dotado en sus interiores con un catálogo de buena calidad y variedad.

Sin embargo, también ha sufrido pérdidas de patrimonio a lo largo del tiempo. En su entorno se localizan varios despoblados como el de Villarejo o el de Valdiruelo, conocido también como La Perdiz.

Otros monumentos desaparecidos son el Hospital de Nuestra Señora del Carmen, fundado en 1759 por dos hermanos clérigos de apellido Lorenzo tal y como indica Madoz. Fue desmantelado en los años 60 del siglo XX, cuando se trasladó a la parroquial parte de patrimonio mueble y el resto fue vendido.

La ermita de Nuestra Señora de la Paz desapareció a principios del XIX, siendo trasladada su imagen titular en 1810, terminando depositada en una capilla de la parroquial.

MONUMENTOS

VISITAS 360º

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