San Román de Hornija

Enclava en un lugar estratégicamente óptimo, lo que le ha permitido tener una historia muy dilatada. Sus restos más antiguos se datan en la Edad del Bronce. Siguiendo la carta arqueológica de la provincia, en un pago cercano: la Requejada, se han hallado restos de un poblado que presenta tres estratos arqueológicos superpuestos hasta la Edad del Hierro.

 

Alta Edad Media

La población actual de San Román debe su origen a la fundación de un monasterio de época visigoda. San Isidoro de Sevilla, gran cronista de la época, deja constancia de la existencia de un cenobio fundado en el siglo VII por el proactivo religioso San Fructuoso bajo patrocinio del rey visigodo que se hizo enterrar en él junto a su esposa Reciberga, el conflictivo y longevo Chindasvinto, padres del también rey Recesvinto.

Este hecho hace presuponer que hubo un asentamiento visigodo de cierta importancia en el terreno que ocupa la actual población. Los restos de estilo mozárabe que se depositan en la capilla museo de la parroquial vienen a atestiguar que el monasterio debió ser reformado hacia el siglo X, en plena época de la reconquista y repoblación de una zona especialmente sensible en este proceso en torno a la población de Toro.

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Plena Edad Media

Fuentes de la Plena Edad Media, en el siglo XII señalan la dependencia de este cenobio respecto al influyente monasterio benedictino de San Pedro de Montes, en el berciano Valle del Silencio, fundado en origen por el propio San Fructuoso.

 

Baja Edad Media

En 1489 el Comandatario del cenobio, el entonces Obispo de Osma, Alfonso de Fonseca, decide integrarlo en la congregación de San Benito de Valladolid, lo que le hizo perder la independencia en la gestión de recursos y pasar a ser un simple priorato dependiente del monasterio vallisoletano según consta en una bula fechada en el año 1503. A partir de la desamortización de 1836 pasó a convertirse en parroquia de la población a la que daba nombre.

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