Simancas

Simancas se encuentra enclavada en una elevación que le permite un perfecto dominio visual del río por un lado y la llanura escalonada que se dirige al páramo por el extremo contrario. Esta privilegiada situación atrajo a la población vaccea que instaló un castro en este terreno tal y como evidencian los restos arqueológicos.

Este asentamiento fue sustituido por la superposición de la cultura romana al fundar la ciudad de Septimanca, lugar importante de la vía que citan las fuentes, como el Itinerario de Antonino, entre Colonia Iulia Augusta Emerita (Mérida) y Colonia Caesar Augusta (Zaragoza).

La obra pública romana supuso un espaldarazo definitivo para la estabilidad y el futuro del poblamiento de Simancas. La construcción del puente sobre el Pisoraca (Pisuerga) la convirtió en una población estratégica entregada a la custodia del paso sobre el río a lo largo de diferentes épocas de la historia, firmando hechos realmente memorables.

El puente conserva mínimamente su original disposición, después de múltiples intervenciones para hacer frente a las guerras y las adversidades meteorológicas, propias de un río caudaloso como el Pisuerga.

Esta posición estratégica provocó que en el 939 tuviera lugar la conocida como Batalla de Simancas, en la que las tropas del gran califa Abderraman III cayeron derrotadas por la coalición de los reyes de León y Pamplona y el condado de Castilla.

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Las centurias medievales supusieron un período convulso al tener que pelear por su independencia respecto a la influencia que adquiría Valladolid y su posicionamiento en las diferentes guerras civiles de la baja edad media.

Pasó a ser propiedad del Almirante de Castilla Don Fadrique Enríquez y en 1480 su dominio estaba en manos de los propios Reyes Católicos hasta que Felipe II la concedió su independencia jurídica definitiva.

 

PATRIMONIO HISTÓRICO

Yacimiento de los Zumacales

En las cercanías todavía se pueden ver los restos de un antiguo monumento megalítico, tipo crómlech, de época neolítica (ca. 5500 a.C.). En el emplazamiento se observan los restos de una sala circular a la que se accedía por un corredor. Las excavaciones llevadas a cabo en el recinto muestran una serie de restos humanos que certificarían su carácter funerario.

 

Murallas y urbanismo

Mantiene retos de sus murallas, así como restos de casas importantes, algunas blasonadas, un antiguo hospital de peregrinos, un rollo de justicia y parte de un trazado urbano muy bien conservado.

Sin embargo, todo queda eclipsado por sus dos grandes monumentos: el castillo, hoy dedicado a Archivo Nacional y la iglesia parroquial de El Salvador.

 

Castillo

Se trata de una fortificación que fue reconstruida a partir de 1467 cuando pasa a formar parte de las propiedades del citado almirante de Castilla, Don Fadrique Enríquez y su esposa doña María de Velasco. De este momento se conserva la capilla, coronada por una interesante bóveda estrellada con las enseñas familiares de sus fundadores.

Pasó a propiedad de los Reyes Católicos y posteriormente de Carlos V que lo convirtió en depósito de dinero y presos ilustres, sobre todo importantes dirigentes comuneros. En 1540, por iniciativa de Francisco de los Cobos, secretario del emperador, pasó a convertirse en Archivo del Reino.

Las obras llevadas a cabo en el último cuarto del siglo XVI, en las que intervinieron nombres tan destacados como Juan de Herrera y su ayudante Francisco de Mora, Diego de Praves o Pedro de Mazuecos, terminaron por darle su aspecto actual.

El recinto muestra una construcción recia con una sucesión de dependencias conectadas por grandes cubos tras un paramento murario que denota su origen defensivo. Destacan sus accesos a través de puentes y sus fachadas.

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