Iglesia de Santa María
Elegante construcción de una sola nave y proporciones muy aéreas. Mantiene una orientación canónica perfecta con acceso por una muy elegante portada clasicista situada en el muro de la Epístola, bajo un pórtico dieciochesco de cuatro huecos rectos formados por tres columnas toscanas con capiteles moldurados sencillos.
El extremo occidental de pórtico se cierra con una dependencia moderna.
Al exterior se observan grandes contrafuertes que corresponden a los arcos fajones de la bóveda interior. Uno de ellos, situado en el paramento del pórtico de entrada, muestra los arranques de un arco que serviría de apoyo a una bóveda de arista de una nueva nave, lo que indica que el proyecto de la iglesia quedó inconcluso.
La luz tiene entrada por un gran ventanal derramado, situado en el muro del amplio presbiterio y otros tres rectangulares colocados en cada tramo de la nave.
A los pies. Obra de Francisco Pérez en 1766, se yergue una pomposa espadaña, muy similar a la de Villanueva de los Caballeros, con dos cuerpos de piedra y pasillo para acceso al campanario cubierto con tribuna, para permite un acceso más cómodo, apoyada en columnas toscanas, de tamaño inferior pero idénticas a las del pórtico ya que se realizaron en la misma época.
Al interior, su planta presenta una disposición de nave con tres tramos y coro alto a los pies, que forma un sotocoro que cumple las funciones de baptisterio tras cancel de madera y dos espacios que cumplen funciones de almacén. Una amplia sacristía se adosa a la cabecera con acceso por el presbiterio en la nave de la Epístola.
En la nave, aprovechando los soportes rectangulares de la cubierta adosados al muro, se abren capillas hornacinas de poco fondo, en las dos de los primeros tramos de cada lado se colocan retablos de grandes dimensiones.
Elegante construcción de una sola nave y proporciones muy aéreas. Mantiene una orientación canónica perfecta con acceso por una muy elegante portada clasicista situada en el muro de la Epístola, bajo un pórtico dieciochesco de cuatro huecos rectos formados por tres columnas toscanas con capiteles moldurados sencillos. El extremo occidental de pórtico se cierra con una dependencia moderna.
Al exterior se observan grandes contrafuertes que corresponden a los arcos fajones de la bóveda interior. Uno de ellos, situado en el paramento del pórtico de entrada, muestra los arranques de un arco que serviría de apoyo a una bóveda de arista de una nueva nave, lo que indica que el proyecto de la iglesia quedó inconcluso.
La luz tiene entrada por un gran ventanal derramado, situado en el muro del amplio presbiterio y otros tres rectangulares colocados en cada tramo de la nave.
A los pies. Obra de Francisco Pérez en 1766, se yergue una pomposa espadaña, muy similar a la de Villanueva de los Caballeros, con dos cuerpos de piedra y pasillo para acceso al campanario cubierto con tribuna, para permite un acceso más cómodo, apoyada en columnas toscanas, de tamaño inferior pero idénticas a las del pórtico ya que se realizaron en la misma época.
Al interior, su planta presenta una disposición de nave con tres tramos y coro alto a los pies, que forma un sotocoro que cumple las funciones de baptisterio tras cancel de madera y dos espacios que cumplen funciones de almacén. Una amplia sacristía se adosa a la cabecera con acceso por el presbiterio en la nave de la Epístola.
En la nave, aprovechando los soportes rectangulares de la cubierta adosados al muro, se abren capillas hornacinas de poco fondo, en las dos de los primeros tramos de cada lado se colocan retablos de grandes dimensiones.
Presenta un amplio presbiterio, separado por un arco apuntado con molduras que indican una datación estética de la cabecera cercana a la mitad del XVI, sin poder determinar exactamente el autor de la misma. Dibuja una planta poligonal de tres paños y se cubre con una elegante bóveda de crucería estrellada.
La nave está cubierta con bóveda de cañón con lunetos, abriéndose, como se ha indicado, solamente huecos en la nave de la Epístola. Esta cubierta tuvo que ser en origen de madera, hasta que se hizo una bóveda durante el primer cuarto del siglo XVIII.
Debió ser desmontada la cubierta a mediados de siglo, rehaciéndose con la actual solución en torno a 1764 por causa de una ruina provocada por la desidia de los maestros que debía retejar la nave, lo que obligó, también, a rehacer el coro y la espadaña.
CATÁLOGO MONUMENTAL
Podemos encontrar un catálogo muy amplio y de calidad en el templo.
Nave del Evangelio
Se sitúan la escultura de San Urbano del XVIII, relacionada estilísticamente con José de Sierra y una Virgen Dolorosa de Vestir del XVIII.
En el primer tramo se coloca el retablo de la Ánimas del Purgatorio. Una obra de gran tamaño del siglo XVIII en blanco, sin dorar. En el banco entre cogollos y hojas, inscritos en hornacinas con venera, están los relieves de San Gregorio y San Sebastián a la izquierda de la visión y a la derecha solo se conserva el de Santo domingo. En el centro, como es preceptivo el sagrario con el relieve de una paloma.
Por encima se encuentra el cuerpo, sostenido por atlantes con forma de ángeles y rematando el ático curvo con interesantes formas mixtilíneas. La parte central el relieve de las almas en el Purgatorio flanqueada por las esculturas de San José, que ha perdido al Niño y San Agustín, también relacionado con José Sierra. En el ático el relieve de Cristo en Gloria.
La datación, de mediados del XVIII, 1751, la relacionan estilísticamente con Gregorio Portilla.
Presbiterio
En el paramento de la Epístola Cristo Crucificado de la segunda mitad de XIV. En el muro opuesto Crucificado de la segunda mitad del XVI. Recibió la advocación de Cristo de San Julián.
Retablo Mayor de Santa María, realizada por el ensamblador Alonso de Manzano en 1714 y la escultura se atribuye a Tomás de Sierra. Su arquitectura quedó en blanco.
Se estructura con un banco, decorado a base de grandes ménsulas y tarjetas enrolladas con máscaras de ángeles y todo tipo de decoración a base de pámpanos y ramas con un aire muy barroco. Sobre las ménsulas apoyan soportes para las columnas de las partes superiores.
El cuerpo central se articula con cuatro columnas con acanaladuras y frutos en sus fustes. La parte central la ocupa un relieve con la escena del Nacimiento de la Virgen en una perspectiva muy particular y unos detalles curiosos como el perro que se encuentra al pie de la cama. Se encuentra flanqueado por dos hornacinas con las esculturas de San Pedro y San Pablo.
El ático, en forma de cascarón con dos arbotantes laterales con crestería y un relieve central con la Asunción y remate de gloria.
Nave de la Epístola
Retablo de la Piedad, de similares características a su frontero de la nave del Evangelio, por tanto, es del mismo autor y fecha, Gregorio Portilla 1751. Al igual que el del Evangelio, se encuentra en blanco.
En el banco los relieves son los de la Anunciación y la Visitación y en el sagrario los símbolos de la Resurrección.
En el cuerpo central hornacina con el conjunto de la piedad flanqueada por las imágenes de Santa Bárbara y San Roque. En el ático otra hornacina con la escultura de Santo Domingo de Guzmán. Todo el conjunto escultórico es del siglo XVIII.
Sotocoro
Pila bautismal gallonada con moldura de dientes de sierra del siglo XIII. Por sus semejanzas estilísticas la pila benditera situada a la entrada, de abultados gallones con remate de cuerda debe tener igual cronología.



















