Museo de Calzado Vibot

Afortunadamente, para conocer el pasado del edificio y la presencia de la institución en el lugar, se conserva la descripción que hizo en las primeras décadas del siglo XVIII fray Jacobo de Castro, predicador general, definidor y cronista de la provincia franciscana.

Hay que buscar su origen en una leyenda medieval en la que la Virgen se apareció a una pastorcilla y le indicó el sitio en el que se encontraba enterrada una imagen suya.

El apellido Vibot está unido a la artesanía del calzado desde hace casi dos siglos. En la actualidad, Ana Vibot, continuadora e impulsora del negocio familiar, conserva de una forma admirable una magnífica herencia, referente en la provincia de Valladolid.

Bonifacio fue el primero de una larga saga de artesanos zapateros, iniciando una actividad que terminó siendo fundamental para el servicio a una amplia comarca.

Siguiendo la traición de la familia, su hijo Victorino, llevado por un fuerte espíritu emprendedor en una de las zonas comerciales más activas de Castilla, levantó, en Villalón de Campos, un taller de calzado a medida, cuando los estándares y la globalización aún quedaban lejos.

Ello permitía un trato más personalizado a cada una de las situaciones del cliente cuando, incluso, el calzado suponía un artículo más necesario que en la actualidad, donde la estética supera muchas veces al confort.

Años más tarde, el padre de Ana, Victorino Vibot decide continuar con el oficio a la vez que incorpora las más modernas técnicas de patronaje y confección, consolidándose como un referente y creando su propio taller.

Ana Vibot creció observando a su padre manejando tenazas, cabos, cuchillas, leznas y todo tipo de instrumental, herramientas y maquinaria que ahora tiene recopiladas en un museo en la parte alta de su zapatería. En la visita al pasado de una gran tradición se puede observar, también, una selección de piezas del creador palentino Pedro Lozano.

Se trata, en definitiva, de un espacio homenaje al extraordinario don de aquellos que, con su esfuerzo, son y han sido capaces de convertir el cuero en hermosas piezas únicas y por supuesto a Victorino Vibot, que supo impregnar del amor suficiente por este oficio a Ana, que lo comparte con todos nosotros.

Obra destacada

Réplica del Taller

Monumento

Museo

Estilo

Actual
Museo Privado

Propiedad

Privada

Datación

XIX – XX

El apellido Vibot está unido a la artesanía del calzado desde hace casi dos siglos. En la actualidad, Ana Vibot, continuadora e impulsora del negocio familiar, conserva de una forma admirable una magnífica herencia, referente en la provincia de Valladolid.

Bonifacio fue el primero de una larga saga de artesanos zapateros, iniciando una actividad que terminó siendo fundamental para el servicio a una amplia comarca.

Siguiendo la traición de la familia, su hijo Victorino, llevado por un fuerte espíritu emprendedor en una de las zonas comerciales más activas de Castilla, levantó, en Villalón de Campos, un taller de calzado a medida, cuando los estándares y la globalización aún quedaban lejos.

Ello permitía un trato más personalizado a cada una de las situaciones del cliente cuando, incluso, el calzado suponía un artículo más necesario que en la actualidad, donde la estética supera muchas veces al confort.

Años más tarde, el padre de Ana, Victorino Vibot decide continuar con el oficio a la vez que incorpora las más modernas técnicas de patronaje y confección, consolidándose como un referente y creando su propio taller.

Ana Vibot creció observando a su padre manejando tenazas, cabos, cuchillas, leznas y todo tipo de instrumental, herramientas y maquinaria que ahora tiene recopiladas en un museo en la parte alta de su zapatería. En la visita al pasado de una gran tradición se puede observar, también, una selección de piezas del creador palentino Pedro Lozano.

Se trata, en definitiva, de un espacio homenaje al extraordinario don de aquellos que, con su esfuerzo, son y han sido capaces de convertir el cuero en hermosas piezas únicas y por supuesto a Victorino Vibot, que supo impregnar del amor suficiente por este oficio a Ana, que lo comparte con todos nosotros.

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